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La terapia CEASE: ineficacia y peligros de la aplicación de la vitamina C en el tratamiento del autismo

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Ante la difusión en los medios de comunicación de información relativa a la evidencia de nuevas terapias, tales como el efecto de la vitamina C para la supuesta reducción de la sintomatología asociada al trastorno del espectro del autismo (en adelante TEA), desde Autismo España consideramos relevante aportar nuestra visión basada en el análisis y el criterio profesional, estableciendo como bases de la información la rigurosidad y la seguridad del colectivo de las personas con TEA y teniendo como foco nuestra misión de proteger el ejercicio efectivo de sus derechos y favorecer su calidad de vida.

La vitamina C

También conocida como ácido ascórbico, esta vitamina hidrosoluble es necesaria para un desarrollo adecuado. El cuerpo humano la emplea para producir colágeno, mejorando además la absorción del hierro, actuando como antioxidante y contribuyendo al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Puesto que el cuerpo no produce ni almacena vitamina C por sí solo, se absorbe a través de los alimentos de la dieta.

La dosis recomendada de vitamina C se comprende entre 75 y 90 mg por día en una persona adulta sana (80 mg si consideramos la norma incluida en el Real Decreto 1669/2009, de 6 de noviembre, por el que se modifica la norma de etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios, aprobada por el Real Decreto 930/1992, de 17 de julio). Su máximo nivel tolerable estaría establecido alrededor de 2000 mg, aunque existen algunos estudios que refieren que una dosis menor, en torno a 500 mg por día, podría producir consecuencias negativas para el organismo. Un exceso de vitamina C en la dieta puede provocar efectos secundarios, tales como malestar estomacal, náuseas, vómitos, diarrea, insomnio o dolor de cabeza, entre otros, además de producir interacciones con otros tratamientos.

La terapia CEASE

La terapia de Eliminación Completa de las Expresiones del Espectro Autista, llamada terapia CEASE por sus siglas en inglés, es un método desarrollado por el homeópata Tinus Smits, bajo la hipótesis de que el autismo es causado por la acumulación de estrés y factores tóxicos, que podrían ser antibióticos, vacunas o infecciones de la infancia. De manera específica, indica respecto a su causa que el “70% es debido a las vacunas, 25% a los medicamentos tóxicos y otras sustancias tóxicas, el 5% a algunas enfermedades”. Según postulan sus seguidores, “a medida que se resuelven los estreses o factores tóxicos, el niño puede regresar a un estado general de equilibrio”.

Para ello, la terapia se basaría en varios pasos: por una parte, administrarían isoterapia, que se basa en el tratamiento de la “enfermedad” por medio del agente que está asociado a su causa. Por tanto, en el caso del autismo, se inocularía a la persona varias dosis de la vacuna que supuestamente ha favorecido el autismo, así como suplementos de vitamina C, magnesio, zinc y omega-3.

En el caso del tratamiento con vitamina C, este se basaría en administrar a la persona con autismo dos tipos diferentes de vitamina C, en forma de cápsulas, tabletas o polvo, bajo la regla general de que “no se pueden ingerir más de 1000 mg por año de edad” hasta los 6 años en adelante, momento en el que se alcanza la dosis máxima, 6000 mg.

La intervención recomienda igualmente la consulta a un terapeuta CEASE, que realiza una formación de 5 días para alcanzar la acreditación, así como el seguimiento de una serie de recomendaciones relacionadas con factores ambientales.

¿Qué expectativas de eficacia podríamos tener acerca de los efectos de esta terapia en el TEA?

Esta terapia no se recomienda para el abordaje de la sintomatología asociada al TEA, por varias cuestiones:

  • Se basa en una hipótesis errónea acerca del origen y la causa del TEA. En la actualidad no es posible determinar una causa única que explique la aparición del TEA, pero se encuentra plenamente documentado que éste no es causado por la administración de vacunas, tesis ampliamente desechada por la comunidad científica.
  • Considerando que esta tesis acerca del origen no está avalada científicamente, tampoco lo estaría el tratamiento isopático basado en la misma.
  • La administración de suplementos de vitamina C puede implicar un aporte muy superior a lo recomendado, superando incluso el límite máximo tolerable y ocasionando efectos adversos importantes. Asimismo, el Reglamento (UE) nº 432/2012 de la Comisión de 16 de mayo de 2012 por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños, así como la evidencia actual no indica en ningún momento la existencia de beneficios de la vitamina C sobre el TEA.
  • La formación asociada a la terapia no supone cuanto menos suficiente. La heterogeneidad y complejidad del TEA exige una alta especialización y formación de los profesionales para el adecuado abordaje del mismo.

De todo ello se extrae que no sólo esta terapia no sería eficaz para la sintomatología nuclear del TEA, sino que podría ocasionar efectos adversos importantes.

Desde Autismo España, queremos de nuevo hacer hincapié en las negativas consecuencias del acceso a terapias sin evidencia para las personas con TEA y sus familias, tanto en el plano individual como en cuanto a la salud pública, que se abordan asimismo de manera más extensa en el “Documento de toma de posición del movimiento asociativo de la discapacidad articulado en torno al CERMI ante la proliferación de pseudoterapias”.

Conclusiones

Tal como se ha indicado anteriormente, esta terapia no solo sería ineficaz, sino que puede ser perjudicial para las personas con trastorno del espectro del autismo.

Desde Autismo España recordamos que no existe evidencia actual acerca del origen del TEA ni los factores específicos que afectan a sus diferentes manifestaciones, por lo que no resulta adecuado publicitar una terapia como indicada para la mejora de la sintomatología nuclear del autismo. Tal como se incluye en el documento de posicionamiento realizado por Autismo España y la Asociación Española de Profesionales del Autismo (AETAPI) “No existe por una “curación del autismo” como tal, aunque la investigación y el conocimiento sobre las características nucleares de este tipo de trastornos han permitido generar estrategias de intervención cada vez más eficaces que han redundado en la mejora de la calidad de vida de las personas con TEA y de sus familias. Estas estrategias tienen un carácter fundamentalmente psicoeducativo, con especial énfasis en el desarrollo comunicativo y social, en la promoción de aprendizajes significativos para la vida de la persona, y en el apoyo comunitario que la persona precise, así como en la generalización de los aprendizajes a todos los contextos en los que se desenvuelve.”

Por todo ello, se considera que, en la actualidad, basándonos en el conocimiento existente, la terapia CEASE no estaría recomendada para la intervención de la sintomatología asociada al TEA, pudiendo incluso presentar efectos adversos. Es por ello que se recomienda una alta precaución a las familias, entidades y personas con TEA ante la publicidad asociada a esta terapia, recordando asimismo la disponibilidad de la Unidad de Derechos y Buenas Prácticas de la Confederación Autismo España para la comunicación de la existencia de estas prácticas en el territorio español.

 

Terapia no recomendada para la intervención en trastorno del espectro del autismo